Equipo conformado por:
- Catalina Suárez
- Blanca Dioni Rodriguez
- Luz Jessely Ferrer
Un ejemplo de este tipo de historia
La escuelita de la vereda La Tarquí
IVÁN DARÍO
En octubre de 2004 parte
de la antigua escuela de la vereda La Troya, en Salgar, estaba guardada en un
cuarto de oscuro de dos metros de ancho por otros dos de largo.
Ventanas, tejas, madera,
varillas, libros… se apilaban y recogían polvo desde hacía un año cuando Iván
Darío Muñoz, jefe del Núcleo Educativo de ese municipio del Suroeste de
Antioquia, en un recorrido por la zona llegó al centro educativo rural ubicado cerca
de la que fue en otros tiempos la productiva hacienda cafetera Troya.Encontró a
la profesora con solo tres alumnos de los 30 que llegaron a ser durante el
apogeo de la hacienda antes de su cierre definitivo.
Tras la situación, Iván
se planteó un propósito: llevar la escuela a donde estuvieran los niños y no
que los niños tuvieran que ir donde estuviera la escuela.
Por eso, tras su
recorrido por la zona en el que vio a varios niños de la vereda La Tarquí sin
acceso a la educación, convenció a los padres de familia de esta localidad de
trasladar la escuela de Troya hasta el lugar donde habitaban.
Entonces, desarmaron el
centro educativo rural, lo montaron en mulas y cargaron otras partes en sus espaldas para armarlo de nuevo
en el terreno banqueado que un vecino les había cedido.
Sin embargo, la tarea
quedó a medio terminar, pues los recursos que les dio el Municipio resultaron
insuficientes para construir la nueva escuela, situación que se convirtió en un
nuevo reto para Iván Darío, pues las puertas que había tocado no le daban respuesta…
La
periodista
El 19 de octubre de 2004
la periodista encontró a 54 niños ahí, en una casa vieja ubicada a una cuadra
del terreno banqueado. En la intemperie, al frente de la vivienda que les
prestó de manera temporal otro vecino, 10 pequeños de preescolar miraban una
puerta verde que hacía las veces de tablero.
En esta clase bajo el
cielo antioqueño la profesora les enseñaba la “M” de mamá mientras armaban
sílabas y escribían algunas planas.
Cuatro días antes, la
periodista había emprendido un viaje hacia el Suroeste del departamento. Su
anhelo: encontrar realidades más allá de las cifras oficiales que a diario le
llegaban de educación.
Llegó hasta donde Iván
Darío para preguntarle por la situación de los centros educativos rurales y él,
tras compartirle algunos datos, no dudó en hablarle de la escuelita guardada de
la vereda La Tarquí.
Tras tres horas de
marcha a pie entre caminos no marcados de los cafetales, la periodista llegó
hasta la casa que hacía las veces de escuela. Vio las habitaciones pequeñas que
fungían como salones: en una recibían clases los de primer grado; en otra los
de tercero, cuarto y quinto. También caminó al lado del corredor donde recibían
clases los de segundo de primaria.
Y las profes y los niños
la llevaron hasta el cuarto de dos por dos donde estaban apiladas ventanas,
puertas y otras partes de la antigua escuelita de Troya.
La periodista habló con
las maestras y los alumnos, le contaban cómo se soñaban su nueva escuelita: “de
colores”, “con una cancha para jugar picaditos”, “más grande”, “con juegos
infantiles”, “con tableros de verdad”, “con un cuarto para que las profes
puedan vivir en la zona y no caminar tanto todos los días”, le decían.
El final feliz de Iván Darío y la periodista
Los anhelos de Iván
Darío y la periodista se plasmaron en un relato que se publicó el domingo 24 de
octubre de 2004. Ahí, en la primera página del periódico El Colombiano, salió
la fotografía de los niños de preescolar de la vereda La Tarquí recibiendo su
clase bajo el cielo antioqueño y las montañas de fondo. La nota se tituló:
“Pelaos desean su escuela de colores”.
Al día siguiente, a las
7:00 a.m., Iván Darío recibió una llamada inesperada: “¿Cómo así si toda la
plata para la escuela de La Tarquí ya se entregó?”, indagó al otro lado de la
línea el entonces Presidente de la República.
Ese día, el teléfono del
jefe del Núcleo Educativo no paró de sonar. Empresarios, habitantes de la
región con mucho dinero y hasta personas de otros países le ofrecieron su
ayuda.
En la segunda semana de
diciembre del mismo año las ventanas, las varillas, las puertas… de la
escuelita La Tarquí empezaron a salir del cuarto de dos por dos en el que
estuvieron guardadas tras casi un año. Había iniciado la construcción…
Título de la historia: La escuelita de la vereda La Tarquí
Objetivo de la historia: incentivar el cambio en la empresa
Pasos
para la construcción de la historia
Capítulo
1
1.
Aclarar
qué tipo de cambio se desea realizar.
2.
Pensar
en un incidente, una historia en que se haya producido un cambio.
3.
Narrar
la historia desde el punto de vista de un solo protagonista que represente al
tipo de público que se dirige.
4.
Especificar
la fecha y el lugar donde se desarrolló la historia.
5.
Procurar
que la historia simbolice la idea del cambio o bien extrapole el cambio a
partir de la historia.
6.
Proyectar
el futuro: indicar con claridad lo que habría ocurrido de no haber aplicado la
idea del cambio.
7.
Eliminar
los detalles superfluos de la historia.
8.
Procurar
que la historia tenga un final auténticamente feliz.
9.
Relacionar
la historia con la idea del cambio utilizando comentarios como “piensen”, “¿y
si…?” e “imaginen...”.
Título
de la historia: La escuelita de la vereda La Tarquí
Objetivo
de la historia: escenificar la historia para incentivar
el cambio
Recomendaciones
para representar la historia
Capítulo
2
1.
Al
escenificar la historia, la persona que la narra la revive y le da un aire
renovado.
2.
El
narrador debe procurar hallar una historia que funcione a todos los niveles de
la empresa.
3.
Cuando
se encuentre con una historia que funciona esta se debe seguir utilizando.
4.
Es
el hecho de narrar una historia, más que la propia historia, lo que causa
impacto.
5.
El
protagonista quizá no sea la persona más adecuada para narrar la historia.
6.
Solo
con la práctica se logrará perfeccionar la técnica narrativa.
7.
Inicialmente
los asistentes quizá no escuchen a quien narra la historia, por lo que se debe
hacer un esfuerzo en captar la atención.
8.
Una
manera de captar la atención de los oyentes es hablarles de sus problemas.
9.
Otra
forma de captar la atención del oyente es contar la verdad sobre uno mismo.
10.
El
objetivo del narrador es hacer que los oyentes descubran la verdad por sí
mismos.
11.
Asumir
que para que la historia tenga eficacia debe ser una historia auténtica.
Aplicación
de la historia y la metodología seleccionada en la organización
·
Para
identificar necesidades o problemáticas que motiven al cambio es necesario
“hacer un viaje a pie” por las organizaciones para conocer sus realidades.
·
Lo
más importante en las organizaciones son las personas. Son estas las verdaderas
gestoras y promotoras del cambio. Son las protagonistas de las historias que
pueden contribuir a dichas transformaciones.
·
Los
riesgos son inherentes a los procesos de cambio en una organización. Aunque en
un inicio pueda presentarse la incertidumbre, las transformaciones de mayor
impacto se dan a largo plazo.
·
Los
resultados no siempre son inmediatos o se dan en el tiempo que se espera. Por
esta razón la persistencia en el logro de los objetivos es una constante.
·
La
actitud positiva, las motivaciones y las ganas son fundamentales al momento de
alcanzar el objetivo propuesto.
·
La
comunicación puede ser una gran aliada en los procesos de cambio
organizacional. Si esta no tiene una visión de futuro puede obstaculizar dichos
procesos.
·
Los
sentidos son esenciales al momento de narrar las historias, las realidades y
las necesidades de cambio en una organización. Es la manera de captar una mayor
atención.
·
La
planeación de las historias como motivadoras de cambio en la organización
permiten tener un norte más claro, y validar o ajustar la metodología propuesta.
·
Al
momento de proponer el objetivo de cambio es importante tener en cuenta todos
los recursos disponibles en la organización. Esto no implica que no se deban
hacer inversiones al momento de fomentar algunos proyectos.
·
La
construcción colectiva es el fundamento hacia el cambio que se espera en la
organización. No es lo mismo imponer objetivos de transformación desde un solo
punto de vista o desde la alta dirección, a que todas las personas participen
en la generación de dichos propósitos.
Conclusiones
·
Se
deben aprovechar todas las ideas que contribuyan a que la organización siga
hacia adelante. Por más extrañas que parezcan, las ideas no deben ser
desechadas.
·
Es
necesario planificar aquello que se va a narrar y considerar el tipo de cambio
se quiere hacer, pensando en las múltiples posibilidades de cambio que tiene el
narrar una historia.
·
Tener
presente que lo que interesa de una historia es lo que hay tras ella; de
soslayo se ve la intención del orador. Una historia nos hace volar la
imaginación, nos identifica, nos hace traspasar barreras; nos motiva a crear, a
cambiar. Nos proyecta al futuro. Los oyentes tejen historias en su imaginación.
·
Narrar
historias se constituye en una estrategia/técnica importante que permite
compartir conocimiento en aras de generar impactos positivos en la
organización.
·
Narra
historias conduce al establecimiento de más y mejor contacto con los demás,
para conocerse, intercambiar ideas y no hacer discriminaciones antes o después
de escuchar al otro.
·
Las
historias, contadas de manera adecuada, permiten transmitir bien las ideas
partiendo de un propósito claro.
·
Se
debe reconocer y respetar las diversas formas que tiene cada persona de comprender
las cosas, ser consciente, confiar en el instinto y la intuición.
·
Es
imprescindible no reducir todo lo que sucede en la organización a los análisis
y abstracciones.




El fomentar iniciativas a partir de una historia como la que se utilizó, una historia social y sensible, y ver un resultado positivo a pesar de las adversidades, genera en los asistentes inspiración y motivación.
ResponderBorrarSi las organizaciones impulsarán los cambios a través de esta técnica, los cambios serían más eficientes, menos traumáticos y más reales. Pasaríamos de promover por ejemplo cambios en la cualtura corporativa y pasariamos a lograr cambios en la cultura organizacional.
ResponderBorrarHoy creo ver el poder que tienen estas historias y claramente lo aprovechan hoy los medios de comunicación.Sin embargo las organizaciones no lo hacen, será que es un arma de doble filo, será que la pasión de la transformación no es bien en vista en las organizaciones y sólo es válido el cambio racional y promovido por analis complejos de las gerencias, directores, jefes o lideres, que la base operativa debe aceptar y seguir? Será que es más un temor,que un desconocimiento de la técnica el por qué las organizaciones poco usan la narración de historias para incentivar un cambio? Que opinan?
ResponderBorrarJuan creo que, en parte, si se desconoce el poder de la herramienta y el cómo aplicarlas según la necesidad, cómo lo vimos en este libro. Deberíamos crear un taller de contadores de historias para empresarios...Jejeje!
BorrarEsta historia es muy inspiradora y conmovedora, ya que logra conectar al público y nos pone a reflexionar sobre cuántas acciones podemos realizar para ayudar a mejorar nuestro entorno. Para hacerla aún más impactante se puede agregar un poco sobre la situación actual de la Escuela y comentarios sobre los estudiantes y beneficiarios.
ResponderBorrarLos sentidos son clave en esta historia: son la manera de captar la atención del publico. Esta estrategia puede ser llevada a la organización para que se logre vincular a las personas con la intención que hay detrás de la historia.
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